La Sociedad Española de Directivos de la Salud (SEDISA) ha confirmado en su último foro que la seguridad del paciente es una obligación de todo directivo sanitario, tal como se explicita en su código deontológico, y para avanzar en este terreno, la sociedad científica convocante reunió este jueves, 29 de noviembre, a destacados gestores públicos y representantes de la Comunidad de Madrid, junto a presidentes de federaciones de pacientes y un miembro de las Fuerzas Armadas.

Abrió la jornada el director gerente del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, José Soto Bonel. Su argumentación fue dirigida a sentar las bases de un uso prudente de las tecnologías sanitarias, con vistas a hacer siempre un beneficio al paciente y que las intervenciones, en ningún caso, puedan provocar un daño a los ciudadanos.

En ese sentido, recordó que cuando se le hizo el honor de recibir un premio por haber sido el primer gerente del Sistema Nacional de Salud en incorporar un robot quirúrgico hubiese sido preferible esperar a ver qué uso se hacía del mismo y no distinguir la mera compra. No obstante, el gerente dejó fuera de toda duda el gran trabajo que realiza el equipo humano que se encarga en su hospital de este muy avanzado dispositivo.

En otro aspecto, José Soto Bonel encontró un problema elemental a la hora de medir los resultados en salud de los centros asistenciales. De forma que hay instituciones que piensan que lo hacen bien hasta que llega un experto externo y señala el camino correcto.

Esto es algo que ocurre, puso como ejemplo, con la organización internacional ICHOM, que promueve unos criterios muy acertados y cada vez más difundidos en parte de los hospitales españoles. Pautas que resultan muy encomiables, razonó el gerente, a la hora de establecer una financiación adecuada para los circuitos de gestión, entre otras cuestiones inherentes a la gestión sanitaria. Desde la certidumbre, señaló, de que los resultados en salud deben ser siempre señalados y confirmados por los pacientes.