Un estudio sobre agresiones en el ámbito sanitario, realizado por la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) a 5.127 profesionales de este este sector en España, muestra que ocho de cada 10 trabajadores de dicho ámbito sufrieron alguna agresión en los últimos cinco años, donde las mujeres siguen siendo las principales víctimas de estos episodios violentos, ya sean verbales o físicos. Antes de adelantar los datos más relevantes de este estudio, Encarna Abascal explicó que el objetivo de esta encuesta fue «poner voz a los profesionales sanitarios, ya que en marzo el Ministerio de Sanidad puso en conocimiento los datos relativos a este ámbito ocurridos durante 2018, pero había que escuchar al trabajador ante la falta de medidas de seguridad» en los lugares de trabajo. En relación con los resultados de esta investigación de CSIF, dicha representante sindical destacó que «ocho de cada 10 profesionales sanitarios han sufrido algún tipo de agresión física o verbal en los últimos cinco años», unos trabajadores relacionados con el sector de Enfermería, médicos, auxiliares de Enfermería, personal administrativo, técnicos de emergencias y de gestión y servicios.

Respecto al tipo de agresiones, Abascal subrayó que «la inmensa mayoría» son de tipo verbal, como amenazas, insultos y vejaciones, ya que así lo respondió el 70,3 por ciento de los encuestados; mientras que un 10,6 por ciento manifestó que fueron físicas y un 19,1 por ciento dijo no haber recibido de ningún tipo. A este respecto, resaltó que «las cifras confirman la gravedad de la situación, ya que casi un 20 por ciento de los trabajadores denuncian que no hay ninguna medida de seguridad en su centro de trabajo para combatir este tipo de situaciones, que marcan su día a día».

Además, la secretaria técnica nacional de Prevención de Riesgos Laborales de CSIF apuntó que «este tipo de situaciones tienen consecuencias en la salud laboral de los afectados». Según los datos del estudio, hasta un 12 por ciento de los que sufrieron agresiones precisaron de apoyo psicológico, un 7 por ciento tuvo que acogerse a una baja laboral y un 5 por ciento sufrió lesiones físicas.

Con estos datos sobre la mesa, Abascal reclamó «más apoyo psicológico para las víctimas de estas agresiones, un acompañante sanitario durante todo el proceso judicial cuando existe la denuncia, endurecer la sanciones a los reincidentes y más formación para sanitarios en habilidades para denunciar y dar noticias», ya que «si no se manifiesta, no existe». Asimismo, pidió «aumentar y mejorar la información al paciente sobre sus procesos médicos, reducir los tiempos de espera y ampliar las medidas organizativas en los centros asistenciales por la escasez de personal en las consultas».

Sobre los datos en materia de seguridad, dicha portavoz de CSIF indicó que «casi la mitad de los profesionales afirman que han sido sus propios compañeros quienes han intervenido en su defensa cuando han vivido un episodio violento porque no cuentan con medidas concretas ni con la formación especializada para afrontarlo».

Además, este estudio revela que las mujeres son las principales víctimas de estas situaciones violentas no solo por su mayor presencia en el sector sanitario, sino también porque son más vulnerables a este tipo de conductas agresivas. Son los propios pacientes y sus familiares, en la mayoría de los casos hombres, quienes llevan a cabo las agresiones.

En cuanto a las denuncias, la encuesta recoge que un 49,6 por ciento de los profesionales encuestados, de marzo a mayo de este año, reconoce que, pese a sufrir agresiones, nunca han llegado a formalizarlas. Dicho sindicato considera que «esto se debe fundamentalmente al temor a represalias y a la falta de apoyo y seguridad por parte de la Administración».

A su vez, Abascal comentó que «un 69 por ciento de los profesionales admite que desconoce el funcionamiento de un protocolo de agresiones de su centro de trabajo y un 75,5 por ciento nunca ha recibido ningún tipo de formación sobre el manejo de situaciones conflictivas». A esta situación, añadió que «se suma el desconocimiento de AlertCops, una app puesta en marcha por el Ministerio del Interior que permite alertar a la policía de una situación de conflicto, por un 91,2 por ciento de los profesionales participantes en el estudio».

Por su parte, Javier Martínez incidió en la necesidad de «reforzar la seguridad en todos los centros sanitarios y la creación de una ficha nacional de comunicación de agresiones que incluya las medidas posteriores a la agresión, como la denuncia, la baja laboral y el apoyo psicológico».

Por colectivos, Abascal enumeró que los profesionales que sufren más agresiones son las enfermeras, los médicos y los auxiliares de Enfermería. Por Unidades de atención, las que registran más incidentes violentos son Urgencias, Hospitalización, Psiquiatría y Atención Primaria. Entre los motivos que causan los episodios violentos contra los sanitarios, figuran los tiempos de espera, la falta de información y de recursos humanos.