Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mudial de la Salud, ha declarado emergencia internacional de Salud Pública de importancia global el brote de Ébola que comenzó en República Democrática del Congo en agosto de 2018 en la provincia de Kivu del Norte. Este nuevo brote en el este del país se produjo diez días más tarde de la finalización de otro brote en Bikoro que había comenzado en mayo de 2018.

El anuncio se produce unos días más tarde de la declaración del ministro de Sanidad de la República Democrática del Congo, Oly Ilunga Kalenga, quien explicó que no se autorizarían nuevos ensayos con vacunas del Ébola “para no confundir a la población” en las provincias del Kivu del Norte e Ituri.

“Ha llegado el momento de que el mundo sea consciente y redoble nuestros esfuerzos. Necesitamos trabajar en común y en solidaridad con RDC para acabar con este brote y construir un mejor sistema de salud. Durante casi un año se ha realizado un trabajo extraordinaria en las circunstancias más difíciles”, ha explicado Tedros tras el encuentro del Comité de Emergencia en Regulaciones de Salud Internacional para el brote de Ébola en RDC.

Al hacer esta recomendación, el comité ha repasado las últimas novedades en el brote de Ébola, incluyendo el primer caso confirmado -e importado- de la enfermedad en Goma, una ciudad de casi dos millones de habitantes próxima a la frontera con Ruanda y que podría ser la vía de entrada a RDC y al mundo. Beni continúa siendo el epicentro de la epidemia, con el 46 por ciento de los casos en las últimas tres semanas. Asimismo, en Mangina se han producido el 18% de los contagios y en junio la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Ministerio de Salud de Uganda confirmaron un primer caso de Ébola en Uganda.

El comité ha expresado su decepción en los retrasos relativos a la financiación, que han dificultado la respuesta. Asimismo han recalcado la necesidad de proteger a la población más afectada por el brote de Ébola manteniendo las rutas de transporte y las fronteras abiertas. Los miembros del comité también han expresado la necesidad de evitar las consecuencias económicas de las restricciones de comercio y de los desplazamientos de población en las comunidades afectadas.

“Es esencial que se cumplan estas recomendaciones y que los gobiernos no utilicen esta declaración de emergencia como una excusa para imponer restricciones de comercio y de desplazamiento, lo que tendría un impacto negativo en la respuesta al brote y en la población de la región”, ha explicado Robertt Steffen, presidente del comité. Tedros ha recalcado que es básico no estigmatizar ni penalizar a la población que requiere la ayuda internacional.

En esa misma línea, Joanne Liu, presidenta Internacional de Médicos Sin Fronteras (MSF), ha afirmado que “las señales son claras: la gente sigue muriendo en las comunidades, los trabajadores sanitarios continúan contagiándose y la transmisión no se detiene. La epidemia no está bajo control y necesitamos un cambio de marcha, de velocidad: pero este cambio no debe realizarse a costa de las restricciones de movimiento ni del uso de medidas coercitivas sobre la población afectada”. Por ello, Liu ha recordado que las comunidades y los pacientes deben estar en el centro de la respuesta y  ser participantes activos de la misma. “En un contexto donde el seguimiento de contactos no es plenamente efectivo y no se llega a todas las personas afectadas, requerimos un enfoque de mayor envergadura para la prevención de la epidemia, lo que significa un mayor acceso a la vacunación de la población para reducir la transmisión”.