El Hospital General de la Palma, en Tenerife, ha participado en el ensayo clínico RM-Alone, que tiene como fin probar tanto la seguridad como la eficiencia «de un protocolo simplificado de vigilancia de marcapasos y desfibriladores basado únicamente en la monitorización remota», de igual manera que los efectos de este nuevo sistema en el personal sanitario, quien se puede ver liberado de carga laboral al disminuirse las visitas de los pacientes al hospital.

Raquel Ortiz, médica intensivista de la Unidad de Vigilancia Intensiva del Hospital General de la Palma, fue la encargada de coordinar el proyecto. De este hospital se incluyeron 23 pacientes de los 445 con los que contaba el estudio, todos ellos con marcapasos. Así pues, del total de 16 hospitales participantes, el de la Palma fue el sexto en número de pacientes.

El estudio se publicó en la revista especializada European Heart Journal, y fue presentado en el Congreso Europeo de Cardiología de Múnich. Este, en su conjunto, fue liderado, además, por la Unidad de Arritmias del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario de Burgos.

«Ha recogido datos de 445 pacientes portadores de marcapasos o desfibriladores que han sido evaluados durante dos años, probando la eficacia del sistema de monitorización remota como método de seguimiento de los dispositivos cardiacos implantables, sin la necesidad de realizar seguimientos presenciales de forma regular a los pacientes», explica sobre el proyecto el Gobierno de Canarias.

Los pacientes fueron asignados a dos grupos distintos de estudio, tras lo cual fueron monotorizados por 24 meses. Los participantes del primer grupo solo recibieron la monitorización cardíaca remota, por lo que su seguimiento fue solo a distancia. Mientras, «el grupo de control recibió la monitorización remota en combinación con los seguimientos presenciales en el hospital cada seis meses», informa este Ejecutivo canario. Los resultados del estudio demostraron que la monitorización remota «es un sistema eficaz y seguro para detectar a tiempo los eventos adversos cardiovasculares más importantes», concluye.